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Este post va dedicado a todos esos adolescentes que me preguntan con cara de sorpresa ¿Eres Hacker de verdad? Como si una señora de más de 50 no se pudiera dedicar a la seguridad informática. Y a los que se me acercan o me escriben para preguntarme como puedo petarles la cuenta de instagram a su ex y peticiones similares. También a los que me dicen “es que yo he hecho un curso de pentesting y pensaba que tu curso era otra cosa”.

Seguro que alguna vez has escuchado a alguien decir “¡Quiero ser hacker!” con ese brillo en los ojos que parece más un reflejo de estar soñando con salvar (o destruir) el mundo desde su ordenador portátil, como si fueran Neo en Matrix o Elliot en Mr. Robot. Los hackers, tal y como los pinta Hollywood, viven en un torbellino de acción, teclean frenéticamente con pantallas llenas de códigos verdes que se mueven como si estuvieran descifrando los secretos más oscuros del universo. Pero… spoiler alert, la realidad es mucho menos cinematográfica.

Cuando te inscribes en un curso de formación en seguridad informática, ya sea en una universidad o dentro de una empresa, no te van a enseñar a entrar en sistemas del gobierno o a desactivar bombas digitales a lo Ethan Hunt en Misión Imposible. No. Lo que realmente aprenderás es algo un poco menos glamuroso, pero igual de importante: cómo proteger los datos de tu empresa, cómo responder ante incidentes y cómo garantizar que los sistemas funcionan sin problemas. Sólo eso, que no es poco.

Lo que esperas vs. lo que obtienes en curso de Seguridad informática

Cuando te apuntas a un curso de Seguridad informática, quizás te imaginas que vas a hacer cosas muy complicadas como rebentar contraseñas o entrar en ordenadores. Va a ser que no. La vida real… bueno, la vida real es mucho más como The Office y no como Matrix.

En lugar de aprender a hackear el planeta, en un curso de formación, profesionales como yo, te vamos a enseñar sobre:

  • Gestión de riesgos: En lugar de desactivar minas digitales, estarás evaluando cuántos servidores hay que parchear antes de que finalice el mes.
  • Cumplimiento normativo: Te sorprenderá descubrir que, en lugar de saltarte leyes, estarás más preocupado por cumplirlas (y asegurarte de que tu empresa lo haga).
  • Respuestas a incidentes: En lugar de salvar el mundo en 10 segundos, aprenderás a reportar un incidente a tus superiores… ¡en tiempo récord de menos una hora! y con soluciones “dentro del presupuesto”.
  • Test de penetración: Ah, aquí es donde las cosas suenan más emocionantes. Pero no te engañes, el objetivo no es desarmar la red corporativa, sino probar si está suficientemente protegida. Eso sí, si lo haces bien, quizá te sientas como en una pequeña spin-off de Ocean’s Eleven.

El “glamour” de la ciberseguridad corporativa

Vamos a ser claros: la ciberseguridad en el mundo real es más bien como ser el guardia de seguridad de un banco, pero uno digital. No llevas uniforme ni gafas de sol, pero estás vigilando, día tras día, los sistemas y redes para asegurarte de que no haya ladrones digitales que intenten colarse. Quizá no suene tan emocionante, pero alguien tiene que hacer el trabajo de verdad.

A lo largo de un curso corporativo de ciberseguridad, te vas a encontrar con términos como ISO 27001, GDPR, firewalls, VPNs y, por supuesto, el temido cambio de contraseñas cada 90 días. No, no vas a tener que hackear una central nuclear a lo Die Hard 4.0, pero sí vas a aprender a manejar situaciones cotidianas que pueden resultar en verdaderos desastres si no se gestionan bien. Como cuando un empleado abre un correo de phishing y de repente estás lidiando con un ransomware que está cifrando todos los archivos de la compañía. Y aquí es cuando tu papel como «héroe o heroïna silencios@» entra en acción, aunque sin el soundtrack épico de fondo.

Las películas son emocionantes, la realidad es necesaria

La idea de ser hacker que vemos en películas como Swordfish o incluso en la serie 24 nos ha hecho creer que estar del lado de la seguridad informática es un campo lleno de adrenalina y peligro constante. Y gente como Chema Alonso o Selva Orejón nos hacen creer que podemos llegar a un cierto estatus de influencers de la seguridad digital. Aunque la emoción a veces está presente, la mayor parte del tiempo serás más como el técnico que evita que el caos ocurra en primer lugar.

La realidad es que la ciberseguridad no es solo hackear, es proteger. Si de verdad te apasiona mantener a salvo los sistemas y las personas, entonces este campo es para ti.

Así que, mamá, quizá no seré una hacker de película, pero estaré asegurando que la empresa no termine en los titulares de los periodicos por un ciberataque.

Querido vecino adolescente del 6 B ¿quieres ser hacker? Adelante, pero antes de ponerte la capucha y empezar a teclear como un loco, prepárate para largas horas de documentación, políticas de seguridad y cumplir con las normativas de tu empresa. Quizá no sea tan emocionante como lo que ves en las películas, pero es un trabajo que hace la diferencia en el mundo real.